viernes, 15 de noviembre de 2013

Realidad laboral


Hace bastante que estoy apuntado a varias bolsas de empleo, desde que empecé a trabajar allá por los 18 años, y desde entonces siempre me han llegado correos de dichas bolsas con ofertas de trabajo.

A los 18 me apunté a todo lo que veía factible que pudiese realizar, con el tiempo fui dándome de baja de alguna y en el resto restringí las opciones para que sólo me mandasen ofertas de lo que me interesaba (informática/programación).

Bien, pues a día de hoy me siguen llegando "Ofertas que me van a interesar" para trabajos de técnico de camiones, carnicero, oficial de mantenimiento mecánico, peluquero, yesista, electricista, ...

Que no sé por qué me dá, pero la mayoría de estas oferta me generan un flashback a cuando tenía aquellos tiernos 18 años y cogía el periódico casi todos los días (sí, niños, antes no había internet en todas las casas) para buscar ofertas de trabajo, apuntaba en las que podía encajar y llamaba por teléfono para que me cogiese una voz de señorita asqueada de su trabajo y me soltase:

"Sí, la oferta la lleva una agencia de gestión, te doy su número de teléfono para que les llames y recojan tus datos, apunta 906 ..."

O, las mejores, las que parecían más jugosas y cuando llamabas te contestaba una voz de señora que estabas seguro que si la entretenías se le iban a quemar las galletas en el horno y te decía:

"Sí, hijo, esto es una academia, damos cursos para eso."

Al menos a día de hoy, sale más barato mandar un email o darle al botóncito de "Apuntarse a la oferta" que todas aquellas llamadas de teléfono, aunque la oferta sea para algo que no tiene nada que ver con lo tuyo.

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